
La vuelta al trabajo había sido dura. Despertador, lluvia, coches, retraso, quejas… Aun así ella se decía: “Aguanta, venga, aunque sea hasta llegar a casa”.
Y al llegar a casa allí estaban los platos sin fregar, la ropa sin tender, los apuntes sin leer… “Venga tonta, poquito a poco” Y poquito a poco, con el ceño exprimido, fue cumpliendo con cada tarea para finalmente desplomarse en el sofa.
Pufff… mmm… grrgrr…
El portátil delante y a su lado, un cuenco con mozzarella (derretida en el microondas para disfrutar de su capricho a cucharadas), se dejaba llevar por las olas de la red de un enlace a otro. Atrás, adelante, nueva ventana, cerrar todas las pestañas…
…Hasta que dio a parar con una curiosa orilla.
Arrugó la nariz y miró a su cuenco. “Vale tía, se te está acabando el queso, mueve el culo. ¿O no era esta la moraleja?”
REW: Brlhbrlh. PLAY: ”Explorar nuevas alternativas en vez de quedarse en la zona de comodidad”
“Ya”
Apagó el ordenador, cerró la puerta con llave, puso el despertador y se acostó sola en aquella enorme cama.
“¿Huelo a queso viejo?”